MI SOMBRERO PENONOMEÑO

Autora: Norita Scott-Pezet

Mi “diecero”, sombrero penonomeño de diez vueltas, fue confeccionado por las hábiles manos del artesano coclesano Clemente Rodriguez, habitante del poblado de Las Minas, Corregimiento de Tulú, Distrito de Penonomé, área de donde provienen muchísimos de los artesanos de los sombreros Penonomeños.

Diecero

MI DIECERO (Foto tomada por Norita Scott-Pezet)

Este articulo lo escribí por la curiosidad que despertó en mi la confección del hermoso “diecero” y otras cosillas que conocerán más adelante. Hay mucha información escrita sobre el sombrero pintado. Detalles sobre el sombrero panameño abundan en artículos de tipo periodístico en el internet y en revistas. Existen folletos, pero no existe el libro que trate el tema de una forma rigurosa y completa.

El Profesor Francisco Herrera confirma que no existe un estudio académico riguroso sobre el sombrero panameño que abarque su historia completa a nivel nacional. Él ha pensado escribirlo y ojalá algún día lo publique porque el tema lo merece. El estudio debe incluir información sobre la confección del sombrero, los materiales que se utilizan, su procedencia, los nombres comunes con que los artesanos describen este arte, escuelas de sombrerería que existieron, concursos que se llevan a cabo, festivales que se celebran, el futuro de esta actividad artesanal, como hacemos para conservarla, etc.

En este escrito nos concentraremos en los pintados de Coclé. Particularmente en mi diecero penonomeño. Las fotos que acompañan este escrito ayudarán a ilustrar.

Por su estampa en colores negro y blanco, estos eran conocidos como sombreros de “pintas”, luego les decían “pintados” y en épocas que vivimos con la tendencia de reducirlo todo a su mínima expresión, les llaman “pinta’os”. Por eso, fácilmente concluye la gente que los pintados son de La Pintada, nombre de la población y el distrito, área que colinda geográfica y políticamente con el distrito de Penonomé.

Bien lo expresó el historiador penonomeño Gaspar Rosas Q. en “Coclé de Natá” – “recordemos que mucho antes de 1848 en que se creó el distrito de La Pintada como segregación del territorio penonomeño, el sombrero se tejía con igual arte. Bien puede decirse que el sombrero pintadeño, es penonomeño de nacimiento”.

Históricamente en ambos distritos se confeccionan y se siguen confeccionando los sombreros siendo sus creadores, artesanos de la región que llevan este arte en su sangre y son orgullosos de la autoría de estas obras de arte.
En el distrito de Penonomé se confeccionan los sombreros en muchos lugares, pero uno de los lugares donde existen más artesanos es en el corregimiento de Tulú – por ejemplo en: Las Minas, Pedregosa (de Penonomé), Membrillo, otros. Igualmente los confeccionan en muchos lugares del distrito de La Pintada como El Harino de El Cope, Pedregosa (de La Pintada), Ojo de Agua (cerca de Bajo Grande), Membrillal, otros.

MAPA DE LA PROVINCIA DE COCLÉ

Mapa_Politico_Cocle

El área de confección de los sombreros coclesanos puede visualizarse como un abanico cuyos puntos equidistantes podrían ser desde Copé hasta Toabré bajando a Penonomé. No es difícil imaginar que esta actividad ocurría y ocurre en este abanico de posibilidades, siendo Penonomé, capital de la provincia, tradicionalmente su centro de comercialización.

Los sombreros pintados de la provincia de Coclé, provienen geográficamente de un área común que comprende los distritos de Penonomé y de La Pintada. Que se diga que son pintadeños y que una ley 298 de abril de 2011 declare a La Pintada como cuna del sombrero pintao, en realidad es una ofensa a la realidad histórica. En todo caso, podríamos decir que es Coclé la cuna del sombrero pintado. Dicho así podemos ofender a panameños de otras regiones que piensan que – ¡el pintado es originario de sus áreas! Declarar el día del sombrero pintado, está bien, pero creo que estaría mejor si habláramos del sombrero panameño, y no menospreciar a sus artesanos coclesanos y a los de otras provincias. Decir que La Pintada es la “cuna” no es correcto, porque cuna significa, de acuerdo con el diccionario de la real academia de la lengua “Origen o principio de algo”.

En Panamá se tejen sombreros en lugares fuera de la provincia de Coclé. En Veraguas tenemos el sombrero de “cañita”, hecho de la fibra de la caña blanca, muy hermoso sombrero que dicen que tiene o puede tener la misma calidad de un pintado. Mencionan el de junco de Ocú. En la provincia de Los Santos hay mucha historia sobre sus sombreros que también son pintados. Estos son sombreros PANAMEÑOS, hechos por artesanos de y en Panamá.
Recordemos que existe un hermoso sombrero fabricado en Ecuador, mal llamado “Sombrero Panamá”. Es muy popular y ha sido declarado Patrimonio Inmaterial de la Humanidad.

Panama Hat

——————–Tejido tradicional del sombrero ecuatoriano de paja toquilla

La fibra que se utiliza para el sombrero Panamá (de Ecuador) es la paja toquilla (Carludovica Palmata) o bellota. Para confeccionar el sombrero panameño se utilizan varias fibras y una de ellas, la bellota, es la que utilizan los ecuatorianos. La verdad es que no entiendo cómo a estas alturas los ecuatorianos no le han cambiado el nombre para que se llame Sombrero Ecuador. Seria magnifico y lo indicado para acabar esta confusión.

El auténtico sombrero de Panama no es el Sombrero Panamá: Es el SOMBRERO PANAMEÑO (Que puede o no ser de pintas)

De acuerdo con información tomada de Wikipedia, la producción de productos de paja existía en el área de Penonomé desde la época colonial, cuando estos se enviaban al virreinato. “Hacia 1735, Penonomé se había convertido en un punto para el intercambio de comercio internacional hacia Lima, Perú; enviando productos locales como hamacas, redes, bateas, sogas, escobas de palma, entre otros”.

El historiador panameño Alfredo Figueroa Navarro, en su libro Dominio y Sociedad en El Panama Colombiano (1821 – 1903) en nota 145 página 49, hace referencia a la correspondencia de los cónsules franceses del siglo diez y nueve. Decían en 1844 que “En Penonomé estaban haciendo sombreros, esteras y canastas de paja que se exportaban a Panama para intercambiar con artículos de Europa”.

Gaspar Rosas Quiros, en Coclé de Natá en la página 207 nos informa que en la tienda de los Carles, (que existía durante el siglo XIX y fue famosa en la región), “en la sección de sombreros penonomeños de pintas…estaban para la venta, local y la exportación… sombreros de pintas (y no pintao como se ha llegado a popularizar)”.

Queda demostrado que durante doscientos años en los siglos XVIII y XIX, hubo producción, venta e intercambio de productos de fibra del área de Coclé con otros puntos del país y del mundo.

Debo mencionar lo de las escuelas de sombrerería, tema cubierto por el historiador Rosas en Educación en Coclé en el Siglo XIX. No entiendo porque trajeron al señor Lara desde Ecuador a enseñar a tejer sombreros aquí en Panamá. Sería que aquí no había maestros. Seguramente el enseñaba era el estilo ecuatoriano y dudo mucho que fuera el pintado. De pronto enseñó la técnica de sombrerería básica, que sirvió, valga la redundancia, de base para desarrollar un estilo autóctono. Estas escuelas dejaron sequelas positivas y hubo maestros y alumnos en muchas comunidades de Coclé. Iván López cuenta que de niño vio el nombre del maestro Eusebio Rodriguez, que enseñó en Las Minas de Tulú, grabado en el piso de esa escuela rancho por muchísimos años, hasta que un día la tumbaron y desapareció el piso.

CRONOLOGIA DE ESCUELAS DE SOMBRERERIA (resumido de Rosas Quirós)

1847 Establecimiento de una Escuela de Tejer Sombreros de JIPIJAPA en la Parroquia de Penonomé
1903- abril Se funda una Escuela de Sombrería en la ciudad de Penonomé
1904 – mayo Autorizase al Poder Ejecutivo para enviar al extranjero con Fondo del Tesoro Nacional, un Agente o Comisionado, a fin de que estudie el cultivo y beneficio de la paja denominada “Toquilla” en Ecuador y “Bellota” en la Provincia de Coclé; y si fuere posible, contrátese a dos Maestros facultativos para tejer sombreros.
1904 – agosto Se nombra a Tomas A. Noriega para que se traslade al Ecuador por seis meses y estudie el cultivo y beneficio de la bellota.
1910 – septiembre Se crea la escuela de Sombrería en Penonomé para la enseñanza práctica de tejidos de sombrero de toquilla o bellota.
1913 Se creó la Escuela de Sombrerería en Las Minas (distrito de Penonomé). Se nombró maestro a Eusebio Rodriguez, quien sirvió allí hasta 1915 cuando pasó a El Copé.
1914 Se crearon escuelas de Sombrerería en Pajonal y Rincón de las Palmas.
1921 Fuera de las escuelas de Penonomé que tienen un maestro especial de Sombrerería, las de Zumbador, Harino, El Coco, a cargo de los Maestros Luis Cedeño, Francisco Figueroa y Ana Perez de Isaza, muy poco se utiliza la Toquilla y el Junco
1935 El último Maestro de Sombrerería en la ciudad de Penonomé fue el señor Diogenes Arosemena en 1935.

Rosas Quirós concluye su segmento de las Escuelas de Sombrerería con lo siguiente. “Vale la pena analizar el hecho de que el tejido de sombreros ecuatorianos que impartieron aquellas escuelas era de una solo pieza y no perduró en Coclé. La creación del llamado sombrero “pintao” es algo autentico, original de nuestro indio, de nuestro campesino de los cuales habla en 1888 el Prefecto Anibal Gutiérrez Viana, como tejidos en la región de Toabré. Este tejido en crinejas entrelazadas de bellota y junco, cosidos con fibra de la pita torcida, nació del arte indígena panameño, de Toabré. De esta región ha tomado incremento en otros lugares especialmente en La Pintada, porque caseríos vecinos a la región la difundieron”.

Los artesanos del área de Las Minas de Tulú son de vieja data. Martina Ibarra nació en Las Minas en 1895 y falleció allí mismo en 1980, a los 85 años. Hacia sombreros que vendía en $1.50 hasta $3.00. Eran de pintas de 4 y 5 vueltas – el de cinco le llamaban “quinqueno”. Poco a poco se fueron haciendo tejidos más finos de sombreros con más vueltas.

En el siglo XX, la artesana Uvencia Mendoza, hija de Martina Ibarra, nacida en 1934 en Las Minas de Tulú contribuía grandemente a la economía familiar tejiendo criznejas para los vecinos a cambio de un “manotao” de arroz, un pollo, verduras, etc. Así mismo cuando la familia de Uvencia mataba un puerco, intercambiaba la carne por fibras de bellota que necesitaban para confeccionar sus tejidos. Esto lo cuenta su hijo Iván Lopez, nacido en 1962 que recuerda acompañar a su mama y hermanas mayores a casa de los vecinos a realizar estos trueques. La economía del lugar revolvía alrededor de los tejidos de sombreros. Es fácil pensar que en la mayoría de las casas de Las Minas tejían sombreros como actividad económica importante.

Cuando eran niños, Iván de siete y los tres mayores de 8 – 12 años, eran tejedores de criznejas. Agustín Lopez L. – alias Chino – esposo de la mama de Iván, la señora Uvencia Mendoza Ibarra, hizo una mesa grande y le hizo cuatro huecos en cada esquina. Todos los sábados, antes de salir a jugar o al rio tenían la tarea de tejer una pinta o una brasa de crizneja. Una brasa es una yarda. Les pagaban un real por la pinta de la copa, y diez centavos por la amarra del sombrero (lo que va en la orilla). Ahora se paga no menos de dos dólares por cada yarda de crizneja, si es más fina, pagan más.

Entre los primeros compradores de sombrero pintados que llegaban a las Minas estaban los Bellido – Rodrigo y Bernardo – oriundos de Chupampa de Ocú, Herrera. En esos días, no existía carretera desde La Pintada hasta las Minas. Los hermanos caminaban dos horas y media desde La Pintada a Las Minas. Iván nació en 1962 y se acuerda de los señores Bellido desde que él tendría unos seis años. El Sr. Rodrigo murió en el 2013, y durante más de cincuenta años estuvo comprando sombreros en las Minas. Cuenta Iván que los hermanos contribuían mucho a la economía de su familia, ya que venían cada ocho o quince días y pagaban y dejaban un abono para el próximo sombrero. Siempre enviaban mensajes a través de Radio Reforma para anunciar cuando llegaban a Las Minas.

Modelos de criznejas tejidas en Chiguirí Arriba, Penonomé ((de la colección de la maestra Alfreda Cecilia Quirós). Foto tomada por Norita Scott-Pezet

Criznejas de Chiguiri Arriba, Penonome

Mi primer sombrero penonomeño fue tejido a principios de la década del 2000 por la artesana Gladys Sáenz, oriunda de Llanos Abajo de Guararé de los Santos, ahora residente en Las Minas de Tulú y esposa de mi colaborador Iván Lopez. Era hermosísimo, de doble talco y de trece vueltas pero lamentablemente desapareció. A pesar de que en la parte interior de la copa y la cucuruchita escribi mi nombre y teléfono, el o la que se lo “encontró” no tuvo a bien devolvérmelo. Pero es difícil que devuelvan un sombrero fino aunque ofrezca una recompensa. Pero ese sombrero de trece vueltas lo hicieron para mí, y no para él o la persona insensible que se adueñó de él.

Pito y Norita Domingo de Carnaval
Luzco el sombrero de trece vueltas durante un Domingo de Carnaval en Penonomé en 2006 acompañada por mi querido hermano Pito.

Sobre cosas perdidas, me recomendaron que le rezara una oración a Rita Isaza, joven penonomeña que vivió en Antón y ha tomado fama porque encuentra cosas que se han desaparecido. Por eso recé a Rita Isaza para que encuentre mi sombrero. Por haber perdido mi sombrero tejido por Gladys Sáenz, y queriendo tener un sombrero fino, decidí hacer un encargo. No me quedaba otra.

Modelos de criznejas tejidas en Pozo Azul, Penonomé.(colección de la maestra Alfreda Cecilia Quirós) Foto tomada por Norita Scott-Pezet

Criznejas de Pozo Azul, Penonome

Mi “diecero” fue tejido por las hábiles manos de la familia de Clemente Rodriguez de Las Minas de Tulú. En esta familia todos tejen: su esposa Emilia Lopez, hijos y nietos; sus hijos varones Gabriel, Samuel, Efraín, y José; su hija Milka Giovani que tiene dos niños menores de 9 años que pronto van a aprender. Los hijos de Samuel, dos adolescentes y una niña, todos tejen. Las pintas fueron tejidas por la abuela Emilia. Milka hizo mis talcos. Pero el abuelo Clemente hizo todo lo demás. Estos sombreros representan un ingreso muy importante para la familia Rodriguez. Los artesanos de Tulú trabajan por encargo – a sus hogares llegan revendedores buscando sombreros que venden en otras partes, por supuesto revendidos a precios más altos.

Confección del sombrero penonomeño. La confección del sombrero penonomeño requiere de manos expertas. La lista de los materiales que se necesitan es larga y su procedencia nada fácil. No es cuestión de ir a una tienda y decir deme cinco de estos, diez de lo otro, etc. Los originales están hechos a mano con materiales de procedencia natural. Nada es artificial, ni el tinte. Toda su elaboración depende del recurso humano experimentado y ambiental disponible.

Por ejemplo, para rajar la bellota, la planta de la cual se obtiene una de las fibras para confeccionar un sombrero, se utiliza una aguja que llaman “compás”, hecha del hueso de la pata del venado. El compás tiene dos patitas, la distancia o separación entre las patitas define el grueso que tienen las vueltas.

En el área de Las Minas del corregimiento de Tulú, Distrito de Penonomé, familias enteras desde jóvenes a adultos mayores trabajan los sombreros. Ellos son pequeños empresarios, sin protección médica, seguro social, sin sueldo fijo como cualquier trabajador eventual. Son panameños de pura cepa que aman su tierra y sus costumbres que están contribuyendo de una forma muy especial al patrimonio cultural del país Panamá.

Como amante del arte en todas sus formas, pienso que el trabajo que hacen es inigualable y aunque se le pone precio, la realidad es que no tiene precio “it is priceless”. Algo así como los bosques maderables, de especies comunes y nativas. ¿Cuál es su verdadero precio? ¿Cuándo vale el oxígeno limpio sin el cual no podemos vivir?

Me encantan los nuevos términos que he aprendido con este escrito, nombres con los que los artesanos describen su producto. Algunos existen en el diccionario de la Real Academia. Reconozco que algunos de estos términos pueden ser los comunes en el área de Las Minas de Tulú, pero en otros lugares los llaman por otro nombre.

Mi sombrero penonomeño es de color blanco hueso con pintas negras o pintas negras y blancas llamadas talcos. Por eso hablaban del sombrero de pintas, pero que un día amaneció “pinta´o”. Tiene tres partes: el ala, la copa y la plantilla que está sobre la copa. El circulo interior de la plantilla le llaman la “cucuruchita”. En la copa se cuentan las vueltas que muestran si el sombrero es un “sietero”, “ochero”, “nuevero”, “diecero”, “oncero”, o “docero”. De trece vueltas en adelante dicen “sombrero de trece vueltas”, de catorce, etc. Los hay hasta de veinticuatro. Mientras más vueltas más fino y más costoso. Uno de veinticuatro puede ascender actualmente hasta quinientos dólares americanos si es un encargo directo entre comprador y artesano, ya que revendidos pueden costar el doble. Hablando de vueltas, a pese a múltiples esfuerzos ¡Yo no las puedo contar!

Para un encargo hay que tomar la medida de la cabeza. Con esa medida el tejedor selecciona el molde correcto para hacer la copa que es la que te embona en la cabeza. Los moldes para adultos son de diversos tamaños o tallas que van de 20 pulgadas hasta moldes de 24. Me cuentan que el tamaño más popular es de 22.5 pulgadas. Más de 22.5 pulgadas, dicen que es para un “cabezón”. Los moldes se hacen de madera de corotú, cedro o espavé y se pueden comprar hechos si no han sido tallados por el artesano. Según me cuentan sobre el precio de los moldes, “antes los vendían por cinco dólares, ahora han subido de precio”.

El tejido se confecciona con tres tipos de paja de palma y de una planta. Para el tinte se utiliza la hoja de la planta chisná. Las pajas se obtienen por procesos naturales realizados comúnmente por el propio artesano. La información científica para este artículo, se ha obtenido de dos fuentes. “El cultivo de plantas artesanales” de CEMAD y “Plantas de uso folclórico y tradicional en Panamá” de INBio. Una de las autoras de esta última publicación es la Dra. Mireya Correa, botánica panameña de fama internacional y su lectura me ayudó muchísimo a entender técnicamente, la procedencia y uso de estos materiales.

A continuación incluyo información básica sobre estos materiales y los exhorto que vayan directamente a la fuente científica para tener la información completa y de paso, un criterio más amplio.

Bellota y Pita

Plantas de Bellota y Pita. Foto tomada por Norita Scott-Pezet

Bellota o Paja toquilla, Palma sombrero, Cogollo, Palmita, Jipijapa, Atadero. Familia: CYCLANTACEAE. Especie: Cardulovica Palmata. La bellota es una planta herbácea de 1,5 a 2,5 m de altura, sin un tallo visible. Se encuentra desde México hasta Bolivia. En Panamá se ha registrado en zonas bajas de todo el país, donde crece en forma silvestre en los bosques tropicales. De la hoja más joven (cogollo), se obtienen fibras que se utilizan en la confección del sombrero pintado. A la bellota también la conocen como palmita petaquera. Fuente: INBio

Pita, Pita gancho, Kigá (Ngöbe). Familia: BROMELIACEAE. Especie: Aechmea magdalenae. Es una planta terrestre de 1 a 3.5 m de altura. Se distribuye desde México hasta Ecuador. En Panamá crece principalmente en tierras bajas de climas húmedos. Las fibras que se obtienen de las hojas se utilizan para confeccionar las famosas chácaras e hilos para coser diversos sombreros, en especial, el sombrero pintado y el sombrero de junco o amarillo. También se usan para hacer sogas, hamacas, redes de pescar, entre otros trabajos. Fuente: INBio.

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Chonta. Foto de Alejandro de Seddas. Fuente: Internet.

Chunga o Chonta, Palma negra, Coquillo. Familia ARECACEAE. Especie: Astrocaryum Standleyanum. Es una palma de 5 a 15 m de altura, de tronco con espinas negras. Se encuentra desde Costa Rica hasta Colombia y Ecuador. En Panamá es común encontrarla en bosques muy húmedos de tierras bajas. Las isabelfibras extraídas de las hojas jóvenes (cogollos) son utilizadas por los indios Emberá-Wounaan para tejer sus famosas cestas, platos, máscaras y figuras de animales. Otros artesanos usan las fibras que tiñen de color negro para trenzar las pintas del sombrero pintado. La chonta o chunga se utiliza para hacer la negra. La chonta de paja blanca sirve para tejer la pinta, copa y la amarra o riata. Fuente: INBio.

Chisna de Salvador Gordon Aguilar

Bejuco de Chisná. Foto tomada por Norita Scott-Pezet en junio de 2014 en la casa del señor Salvador Gordón Aguilar en La Venta, Corregimiento de Llano Grande, Distrito de La Pintada

Chisná. Familia BIGNONIACEAE. Especie: Arrabidaea chica. Es un bejuco leñoso. Distribución desde México hasta Argentina. En Panamá esta especie se ha registrado en zonas bajas y de elevación media en todo el país, donde crece principalmente en bosques húmedos tropicales y bosques húmedos pre montano. De la hoja se extrae un tinte de color rojo utilizado comúnmente por los indígenas Emberá-Wounaan de Darién. También se usa para el teñido de fibras de diversas plantas. Fuente: INBio.

Junco

Planta de JUNCO. Foto tomada por Norita Scott-Pezet

Junco. Familia CIPERÁCEAS. Especie: scirpus holoschoenus. Proviene de una palmita que se llama junco. El junco se cocina con hojas de la planta Chisná, luego el junco se mete al lodo y sale negro. Con el junco negro se teje el talco. Fuente: CEMAD.

Procedimiento de confección de los sombreros penonomeños.

El pintado lleva muchos detalles: La plantilla, el talco de plantilla, la negra de la copa, la blanca de la copa, el talco de la copa, la pinta de la copa, la blanca del ala, el talco del ala, la blanca de afuera y el amarre o riata. Blanca o crizneja es lo mismo.

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Luciendo sombreros pintados durante un concurso de décimas. (Foto por Norita Scott-Pezet)

Para una explicación muy completa del proceso de confección, los exhorto a la lectura del artículo “La confección de los sombreros penonomeños” de Ana Matilde Ríos Guardia, publicada en la Revista Lotería No. 359 marzo-abril 1986 P136 – 149. La Revista Lotería está disponible en el internet.

El tiempo que toma tejer y coser un sombrero penonomeño depende del artesano y de la calidad del sombrero. Para un “diecero”, se estima un mes. De veinticuatro vueltas debería tomar mas. Los artesanos no tienen horario, tejen de día y de noche. Si no trabajan de noche toma más tiempo. Consideren como trabajaban bajo la luz de lámparas de querosín ya que la electricidad solo llegó a Las Minas en el 2013. ¡A pesar de las dificultades, son cA Qapaces de producir estas obras de arte!

El sombrero de pintas de Panamá, es una obra de arte, es parte de nuestro patrimonio. Debe ser protegido a nivel nacional e internacional.

A QUIEN CONCIERNE DOY ALGUNAS CONSIDERACIONES Y RECOMENDACIONES:

• Darle el reconocimiento debido a los artesanos. Ellos deben recibir un certificado que los acredite por el arte que cultivan. Con la participación de los artesanos debemos crear un video sobre el tema de la confección, en el cual ellos serían los artistas principales. El video estaría disponible en varios idiomas en las páginas web de la Autoridad Panameña de Turismo (ATP). Así el mundo entero puede conocer estas obras de arte de una fuente fidedigna.
• Motivar a los artesanos para que la tradición de confeccionar sombreros pintados no se pierda.
• Invitarlos a seminarios sobre la pequeña empresa para que mejoren su relación productor / comprador.
• Cada artesano debe tener una marca individual que quede incrustada en el tejido del sombrero, en un lugar específico, que no pueda ser cambiada ni borrada ni copiada. Esta marca identificaría al artesano y la procedencia del sombrero. La marca seria como las que utilizan los artistas en artes plásticas, no dejando ninguna duda en permitir la identificación correcta del origen del sombrero, muchos de los cuales se venden en ferias y en tiendas de artesanías en todo el país.
• Cada sombrero tejido debe ser inventariado a nivel nacional, con un número que entra a una base de datos con información básica del sombrero como el lugar donde se tejió y el nombre del artesano.
• Regular el precio del mercado del sombrero, por lo menos ponerle un mínimo, de tal forma que no se desmerite el trabajo de estos artesanos y se les dé un precio justo que sirve de incentivo para ellos y para los revendedores.
• Proteger como marca nacional el sombrero pintao y mantener su producción artesanal, para prevenir su reproducción a niveles industriales tanto en Panama como en otros países.
• Establecer y mantener en el internet un sitio sobre el sombrero panameño, que sea incluyente de todos los tipos de sombreros que se tejen en este país y la historia correcta sobre este sombrero.
• Es importante reservar los dominios “sombrero panameño” y “sombrero pintado” en el internet para luego establecer los sitios, por ejemplo, http://www.sombreropanameño.com. Y http://www.sombreropintado.com.
• La página web debe incluir imágenes de todos los modelos de talco que se pueden hacer, con informacion sobre estos talcos.
• Celebrar concursos nacionales sobre el sombrero panameño, como los que se organizan durante la fiesta de Santa Librada en Las Tablas, y organizarlos en otros puntos del país.
• Establecer a nivel nacional cursos sobre sombrerería panameña a los cuales para personas de todas las edades y niveles educativos. Estos cursos se podrían ofrecer regularmente en todas las capitales de provincia del país en lugares como la Universidad del Trabajo y la Tercera Edad, organizados y patrocinados por la Vice Rectoría de Extensión de la Universidad de Panamá.
• Corregir la percepción de que el pintado es exclusivamente de La Pintada. Aclarar que el pintado se confecciona en el área geográfica de los distritos de Penonomé y de La Pintada y en otras áreas del país.
• Proteger a nivel nacional la flora necesaria de todas las palmas y plantas que se necesitan para confeccionar este producto. La responsabilidad es de la Universidad de Panama y ANAM. Darle seguimiento a esta conservación para evitar que la propuesta solo quede plasmada en papel.
• Motivar la siembra de esta flora a nivel nacional para abaratar el precio de los materiales. (Responsabilidad: IDIAAP)
• Establecer el día de los artesanos del sombrero pintado a nivel nacional. Lo que se ha establecido es el 19 de octubre, que coincide con el día de la fundación de La Pintada, como día del sombrero.
• Hacer unas pocas modificaciones de la ley, que pondrían en claro algunas dudas. En todo caso, la cuna del sombrero es Coclé.
• Establecer el Museo del Sombrero Panameño, en un lugar atractivo y seguro con aire acondicionado, donde se tengan muestras de distintos modelos actuales, pero muy importante, sombreros de más edad que posiblemente algunas familias estarían dispuestas a prestar al museo para su exhibición. Contar con guias expertos en la sombreria panameña, que hablen varios idiomas.
• En las ferias artesanales, congregar a un grupo de artesanos trabajando en sombreros, con alguien que explique lo que están haciendo
• Escribir y publicar un libro sobre el sombrero panameño, con datos rigurosos y la seriedad que le da la academia.

EL SOMBRERO PANAMEÑO DEBE SER PATRIMONIO CULTURAL INMATERIAL DE LA HUMANIDAD. ESTE RESCATE LO COLOCARIA EN EL SITIAL MUNDIAL QUE SE MERECE.

Conclusiones. No hay mal que por bien no venga. Si no hubiera desaparecido el sombrero que me tejió Gladys Sáenz, hoy señora de Lopez, no hubiera encargado otro pintado. No hubiera estado yo tan curiosa sobre la confección de esta joya del arte panameño. Este artículo no se hubiera escrito y publicado en el internet, herramienta favorita de amplia distribución. Gracias a Isabel Gonzáles, oriunda de Coclé del Norte, esposa de Gabriel hijo de Clemente y Emilia Rodriguez, por su entusiasmo, por haberme ilustrado, corregido y enseñado. Pero más que todo, por su paciencia conmigo, que verdaderamente para algunas cosas “no doy pie con bola”.

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Isabel Gonzales. Foto tomada por Norita Scott-Pezet

Gracias a Iván Lopez y a Ana Sánchez por el mismo apoyo. Gracias a mis primas Maria Teresa y Alfreda por tratar de mantenerme en el camino correcto. Gracias a todas las personas a quienes hago preguntas relacionadas con el sombrero. Estas personas incluyen vendedores de bellota, jardineros, periodistas, estudiosos, y no olvidemos a los revendedores en el mercado de Penonomé. Cierto es que cuando uno comienza este tipo de investigación, parece que la preguntadera no termina nunca.

Finalmente tengo que hacerles una confesión. Después de todo este trepa que sube, le rece a Rita Isaza y adivinen que. El de trece vueltas apareció, a la vista, en mi propio “closet” en Penonomé. ¿Quién sabe desde cuando estaba allí? Así que le pido disculpas a todas las personas que insulté y de quienes hablé o pensé mal … aunque ellos no se hayan enterado. ¿Ahora qué hago con dos sombreros preciosos? Lo único que lógicamente se me ocurre es:¡lucirlos!

Mis sombreros penonomeños

MIS SOMBREROS PENONOMEÑOS
Foto tomada por Iván López I.

Apéndices
Apéndice A. Referencias bibliográficas
Apéndice B. Entrevistas orales
Apéndice C. El Sombrero Ecuatoriano mal llamado Panamá
Apéndice E. Fotos

Apéndice A. Referencias bibliográficas.
– Chizmar Carla, Correa Mireya y Lu Allys. Plantas de uso folclórico y tradicional en Panamá, 1 ed. Costa Rica: Instituto Nacional de Biodiversidad, INBio 2009.
– Coclé. División Administrativa. http://es.wikipedia.org/wiki/Provincia_de_Cocle. Consultado el 26 de marzo de 2014.
– El cultivo de plantas artesanales. Manual 3, 2003. http://www.cemadpanama.org/Publicar/Pita.pdf. Centro de Estudios para el Medio Ambiente y el Desarrollo (CEMAD). Consultado el 1 de abril de 2014.
– Figueroa Navarro, Alfredo. Dominio y sociedad en el Panamá colombiano (1821-1903), Impresora Panamá, S.A., Panamá, 1978.
– Jaén Espinosa, Marino (14 de septiembre de 2004). “Como se hace un sombrero pintado”. http://folklore.panamatipico.com. Consultado el 30 de abril de 2014.
– Ley No 41 del 19 de abril de 2011. Que declara el 19 de octubre de cada año día cívico y de conmemoración del sombrero “pintao” y el distrito de La Pintada cuna del sombrero “pintao”.
Penonomé. http://es.wikipedia.org/wiki/Penonome. Consultado el 10 de abril de 2014.
– Ríos Guardia, Ana. La confección de los sombreros penonomeños. Revista Lotería No. 359 marzo-abril 1986 P136 – 149.
– Rosas Quiros, Gaspar. Coclé de Natá, Editorial Universitaria, Panama, 1998.
– Rosas Quirós, Gaspar, La educación en Coclé a parir del siglo XIX, Impresora Panamá, S.A., Panamá, 1973. Escuela de sombrerería en Penonomé, P81-83.
– “Sombrero Panamá”. http://es.wikipedia.org/wiki/. Consultado el 20 de abril de 2014.

Apéndice B. Entrevistas orales, periodo enero –abril 2014
– Hermanas Maria Teresa Quiros de Barger y Alfreda Cecilia Quiros, amantes y defensoras de la historia penonomeña.
– Iván Lopez Ibarra. Penonomeño nacido en Las Minas de Tulú, muy orgulloso de su tierra y sus costumbres.
– Isabel Gonzales, esposa de Gabriel, hijo de Clemente Rodriguez. Le pido disculpas por que la atiborré de preguntas. Le pido perdón porque a pesar de sus múltiples enseñanzas no se contar las vueltas de un sombrero.
– Profesor Francisco Herrera, Licenciado en Filosofía e Historia por la Universidad de Panamá. Master en el Centro de Estudios Latinoamericanos, Universidad de Florida, Gainesville, Florida. Entre otros cargos, fue Director de Ecología Humana en el Instituto de Recursos Naturales Renovables y Director de Artesanías de Panamá en el IPAT. Profesor de Antropología e Historia de la Universidad de Panamá. Marzo 2014.

Apéndice C. El Sombrero Ecuatoriano mal llamado Panamá
http://es.wikipedia.org/wiki/Sombrero_panama. Fuente. http://es.wikipedia.org/wiki/, Sombrero Panamá
Tejido tradicional del sombrero ecuatoriano de paja toquilla

El sombrero panamá o sombrero de paja-toquilla (o simplemente panamá o jipijapa) es un tradicional sombrero con ala de Ecuador,[1] que se confecciona de las hojas trenzadas de la palmera del sombrero de paja-toquilla (Carludovica palmata). A pesar del nombre, los sombreros son originarios y fabricados en Ecuador; su nombre viene del hecho de que alcanzaron relevancia durante la construcción del Canal de Panamá cuando millares de sombreros fueron importados desde Ecuador para el uso de los trabajadores de la construcción. Cuando Theodore Roosevelt visitó el canal usó dicho sombrero, lo que aumentó su popularidad.

Glorificado durante el siglo XIX, el panamá desde entonces se ha considerado el príncipe de los sombreros de paja. El héroe nacional y figura emblemática, Eloy Alfaro ayudó a financiar su revolución liberal en Ecuador a través de la exportación de “panamás”. La reputación del sombrero fue establecida por Napoleón III, Eduardo VII, y algunos otros aficionados.

El tejido tradicional del sombrero ecuatoriano de paja toquilla fue declarado Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la Unesco el 6 de diciembre de 2012.

Apéndice D. FOTOS

1. Mi diecero
2. Mapa de la provincia de Coclé
3. Sombrero Panamá
4. Criznejas de Chiguiri Arriba de la colección de la maestra Alfreda Cecilia Quiros
5. Norita y Pito, Martes de Carnaval 2006 luciendo el de trece vueltas
6. Criznejas de Pozo Azul
7. La palma petaquera o bellota y la pita
8. La Chonta
9. El bejuco de Chisná
10. El Junco
11. Concurso de décimas
12. Isabel Gonzales
13. La autora ensombrerada

La autora agradece que cualquiera persona que quiera hacer uso de estos materiales tenga a bien ANTES comunicarse con ella y obtener su aprobacion escribiendo a su correo norita.scott.pezet@gmail.com. Tambien debe darle el credito apropriado a la autora. Por favor dejemos de robarnos la autoria de otros. Gracias.

21 comentarios en “MI SOMBRERO PENONOMEÑO”

  1. Viedma Luzcando Says:

    Increíble. Fabuloso. Te felicito. Un buen trabajo, bien documentado. Necesitábamos un artículo de este nivel. Felicitaciones. Viedma Luzcando.

  2. norita2011 Says:

    Comentario enviado por Techi Carles. ME ENCANTO, he aprendido mucho y eso que estoy permanentemente entre artesanos, gracias por tu contribucion,
    el nombre del sombrero como dices debe ser en realidad otro, hay muchos grupos disputandose la propiedad de su origen, haz enfocado de manera objetiva e historica la verdad de su procedencia. En lo personal tengo un diecero de Tulu, me encanta lucirlo tambien !!
    El articulo esta completo tiene todo lo necesario para ubicarse en la historia de nuestro sombrero coclesano !!
    Un abrazo amiga y gracias por compartir esta joya !!

  3. norita2011 Says:

    Comentario recibido de Jesus Cisneros.
    Estimada Norita: precioso y sesudo artículo, coincido contigo en que hay algunas tareas sobre este asunto, especialmente sobre la necesidad de crearle una “denominación de origen” como es usual en Europa, no sea que una empresa xx patente el sombrero y pueda demandar al que use ese nombre sin su permiso o pago de derechos.

    Por otro lado lo del sombrero Panamá, hecho en Ecuador, habría que rescatar su historia porque en algún documento leí que se popularizaron porque cuando se construyó el Canal de Panamá los gringos encargaron a los ecuatorianos la confección de estos para uso de ellos y los trabajadores contra del ardiente sol de trópico y como su destino era Panamá se les puso ese nombre de marketing “sexy” en esa época dada la magnitud y trascendencia de esa obra del siglo.

  4. sergio arosemena siburu Says:

    Norita, excelente reseña. Mis felicitaciones y muy interesante todo lo escrito. Saludos

  5. Rosina Levy-Sucre Says:

    Gracias Norita, una vez más has dedicado tiempo a la investigación y has tenido la generosidad de compartir tus conocimientos con otros.
    Es hacer patria y realzar las virtudes, habilidades y conocimientos de los habitantes de la tierra de nuestros ancestros. Un abrazo, Rosina Levy de Sucre

  6. Momy Says:

    Felicidades Norita!! Entiendo mejor tu innata curiosidad! lo que te permite seguir en la búsqueda de cosas, historias, etc, para luego compartirlas…….GRACIAS!!!muy bueno tu artículo
    Momy

  7. norita2011 Says:

    De: edna arosemena rosas [mailto:emar422@hotmail.com]

    Asunto: fascinante

    Gracias por mandarme tu escrito estoy saboreando el conocimiento sobre lo nuestro. Sabes, tus recomendaciones muy buenas

  8. norita2011 Says:

    De: Peña Trujillo, Dalia

    Excelente, Norita. Las fotografías también.
    Creo que el pueblo panameño necesita saber más acerca de lo que nos identifica y define como lo que somos: Un pueblo que ama sus costumbres, su historia y todo aquello relacionado con nuestro patrimonio cultural.

    Personalmente te haré algunas observaciones antes de que lo publiques, que debes hacerlo, en los medios de comunicación como La Prensa y La Estrella, por ejemplo.

  9. norita2011 Says:

    De: Gloria Guardia de Alfaro

    Norita: he leído con mucho interés tu artículo “Mi sombrero penonomeño”. Es curioso que nadie haya incursionado en el estudio de sus orígenes. Este guarda cierto parecido con el que en la Costa colombiana llaman el sombrero “volteao”. Como los panameños comparten muchas y costumbres y tradiciones con los del Departamento de Bolivar, quizá valdría la pena averiguar si hay algún vínculo entre los 2 sombreros.

    Un abrazo,
    Gloria

  10. norita2011 Says:

    De: Samuel Bern

    Muy buen arrtículo para leer en las revistas de COPA.

    Very Nice.

    Todo el mundo la conoce como Palma Bellota, pero la Carludovica no es una palma. (asi es Sami, lo dicen los cientificos)

  11. norita2011 Says:

    Estimda Norita,
    Gocé mucho leer tu artículo sobre ‘Mi sombrero panameño’.
    Hermoso el estilo, efectivo el logro pedagógico y, sobre todo, convincente.
    Lo comparto con amigos queridos. Saludos,

    Marco A. Gandásegui, hijo

  12. Isabel Arosemena de arango Says:

    Querida prima Norita:Hola! Tremendo recuento del sombrero penonomeño.Toda la descripción ha sido magnífica. Sobre todo que incluyes fotos donde posas con el puesto y le da más realce a lo escrito. Al igual que las plantas que se utilizan para su confección. Ha sido una investigación ardua en buscarla y hacer comparaciones con otros sitios del interior y exterior.

    También es un formidable aprendizaje, en cuanto historia y geografía, de señalar los lugares y personas que lo confeccionan, de acuerdo al material que utilizan para su confección. Te acuerdas del libro de artesanías que te regalé de Ricardo Velásquez, incluía una parte sobre el sombrero.
    Me gustó el relato, aprendí mucho. Cuando lo publicas.Espero que pronto.
    Felicidades por tan hermosa historia. Un abrazo,

    Tu prima, Isabel


  13. Norita: Me encanto tu articulo. Felicitaciones. Saludos. Edilma de Rodriguez

  14. norita2011 Says:

    De: Heckadon, Stanley

    Norita

    Felicitaciones por rescatar toda esta valiosa información sobre los sombreros de Penonomé. Hago constar que en Chiriquí, los Ngobe de tiempo inmemorial, confeccionan unos extraordinarios sombreros de la palma de pita. Son muy flexibles, de ala ancha y de los más duraderos para el trabajo duro en el campo. Desde niño una de mis posesiones más preciadas era uno de estos sombreros chiricanos. Lo usaban mis abuelos y tíos. Siempre eran por encargo, según la dimensión de la cabeza del cliente. Montado en un caballo podía uno agacharse y recoger agua de un rio o quebrada con uno de estos sombreros sin que el agua se filtrase.


  15. De: Nitzia Morales

    No se si mis felicitaciones te llegaron con esta nueva publicación, quede super fascinada con la misma,. Yo personalmente
    soy una enamorada del sombrero Pintao, he ido un par de veces a La Pintada a comprar, pero ahora entiendo mucho mas, lo
    de las vueltas y el tejido. Muchas gracias por incluirme en tus escritos, los disfruto múchisimo y te felicito amiga. Super interesantes

  16. Anayansi Lord Says:

    Norita, muy instructivo tu articulo sobre nuestro sombrero. Te felicito por esa dedicacion en busca de realzar nuestros valores y nuestra identidad como panamenos. Estoy segura que Rita Isaza te guio a encontrar tu sombrero. Nery y yo le rezamos cada vez que se nos extravia algo. Somos sus devotas.

  17. Maribel Cuervo de Paredes Says:

    Norita, enredada con mi maestría, hasta ahora tuve ocasión de leer tu extraordinaria investigación que nos obsequias. Me voy a permitir retuitear el documento completo porque mis seguidores merecen la dicha de disfrutar y aprender como yo sobre este sombrero, tan nuestro…Mil gracias por tu generosidad en incluirme.Un abrazo,

    • norita2011 Says:

      Gracias Maribel. Me alegro que esta informacion este llegando a tanta gente. Patrimonio INMATERIAL de la humanidad. Eso deberia ser nuestro sombrero panameño. Estoy segura que te anotas. Saludos, Norita

  18. Marifeli Says:

    Excelente Norita…tal y como me dijiste, es absolutamente necesario este rescate, y ojalá pronto te dé curiosidad por otro elemento de nuestra “penonomeñidad” y pueda seguir aprendiendo de ustedes. Saludos, Marifeli

  19. norita2011 Says:

    Comentarios enviados por Elba Carles Guardia, quien como Profesora Catedrática e Investigadora de la Universidad de Panamá en Química Analítica tuvo mucho interés y profundizó en los aspectos químicos de plantas. Ella nos dice:

    “Yo realicé en la Universidad de Panamá un trabajo de graduación (1985-87) para una Licenciatura en Química: “Estudio fitoquímico de plantas panameñas potencialmente productoras de colorantes (Cúrcuma longa L. y Arrabidaea chica L.)” Estas dos plantas la utilizan nuestros artesanos; la primera para el tinte naranja de los vestidos de los cucuás y la segunda para pintar la paja de negro del sombrero “pintao”. El estudio contempla, con detalles, los procesos de obtención natural y fijación para la obtención del color negro con el que se tiñen las fibras para la confección de las pintas de los sombreros. Es un trabajo de investigación que se hizo en la facultad de Ciencias Naturales, en el Departamento de Química y con el apoyo de la parte biológica de Mireya Correa”.

    “Las hojas de chisná cuando se hierven con la paja que se usa para el sombrero, la paja toma coloración roja. Pero luego se entierra, y toma el color chocolate y finalmente negro (los campesinos saben cuánto tiempo debe permanecer enterrada). De acuerdo a nuestra investigación y tratando de obtener el color negro, se le aplicó soluciones de hierro y otros metales, simulando los componentes de la tierra negra, natural, rica en hierro que los campesinos utilizan para enterrar la paja. Nos dio una coloración oscura chocolate y casi negra a medida que aumentábamos la concentración de metales, pero nunca, completamente negra brillante. Lo que nos hace pensar que los microorganismos que habitan en la tierra negra, también ayudan a la obtención del color negro brillante; me atrevo a decir que en resumen es un proceso bioquímico, donde los microorganismos juegan un papel importante, ya que sólo con las soluciones metálicas (sobre todo las ricas en hierro) no logramos el color negro intenso, brillante que obtienen nuestros artesanos. Me imagino que por ensayo y error ellos han llegado a la conclusión de la utilidad de ciertas tierras, especialmente la negra y lodosa, que desde el punto de vista fisicoquímico es rica en metales (sobre todo en hierro) y donde abundan microorganismos. Ellos saben bien cuál es la tierra que da el resultado negro brillante natural”.

  20. norita2011 Says:

    sábado, 27 de septiembre de 2014 11:52 a.m.

    Muy apreciada Norita.

    Mis Sombreros Penonomeños es un excelente articulo, muy explicativo (docente) de excelente verbo. Aprendi mucho.

    IDEA: Leyendo sobre la palma Cardulonica Palmata descubro que El BID (UNEP y WCMC) financiaron un proyecto en Bolivia (Santa Cruz) en 1995 sobre “Comercializacion de productos no maderables de JIPI JAPA”.

    Seria interesante si el BID u otro Organismo que se interesa por lo autoctono de los paises, diera fondos para implementar algunas de tus ACERTADAS RECOMENDACIONES. Quizas a traves del despacho de la Primera Dama u otra oficina del gobierno o SENACIT.

    Es tan excelente tu escrito que no tengo palabras para calificarlo.
    Debiera publicarse en la revista LOTERIA y Tambien en un periodico.

    Un abrazo y felicitaciones.
    Jimmy
    James M. Chavers Vega-Amador
    Arq. Urbanista/Ambientalista
    ________________________________________

    Muy estimado Jimmy,

    Agradecidísima por tus comentarios exquisitos sobre mi escrito de Mis Sombreros Penonomeños. Con tu permiso, publicaré tus comentarios en los comentarios del BLOG.

    Sería interesante promover lo del proyecto de BID o similar….Vamos a preguntarle a Julieta de Arango, Directora Ejecutiva del Patronato de Panamá Viejo que también se interesa en asuntos de patrimonio para que se podemos hacer.

    Lo de publicación en la revista Lotería también me encantaría. Es cuestión de enviárselo a un contacto de la Junta Directiva de la Revista para que lo evalúen….En la primera pagina aparecen esos directivos. Voy a ver la lista a quien conozco (para que no me den bola negra de salida). De pronto Uds. Conocen a alguien.

    Muy agradecida, Norita


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