HISTORIA: LAS CASONAS DE ANGEL MARIA HERRERA

Las Casonas de Ángel María Herrera, mi bisabuelo.
Autora: Norita Scott-Pezet. Octubre 2011

Por lo que entiendo hasta ahora, mi bisabuelo Ángel María Herrera Tuñón tuvo por lo menos tres residencias en Penonomé. La primera en el barrio San Antonio, la segunda que fue demolida para ensanchar la avenida central de Penonomé y la ultima la que hace esquina con la calle Damián Carles y la calle Manuel Amador Guerrero.

Foto de la casa de San Antonio

La de San Antonio estaba ubicada muy cerca a la de los Tejeira Fernández. Allí nació una gran amistad –entre mi abuela Magdalena y los Tejeira – que perduró toda la vida. También eran vecinos los Pezet-López, – eso explica dónde brotaron los amores entre Ricardo Medad y la niña Magdalena – amores que con los años florecieron y los llevaron a fugarse y casarse teniendo ella, si acaso, 17 años.

Durante la Guerra de los Mil Días, muchos hombres del Partido Conservador cuidando su vida se alejaron de Penonomé, dejando atrás mujeres, ancianos y niños. En 1899 los Herrera Pedrol vivían en San Antonio cuando la hueste de Victoriano Lorenzo los sacó de su casa, una tarde cuando el sol se ocultaba y estaba casi lista la cena, y tuvieron que buscar albergue – pero primero caminaron por las calles del pueblo, todas mujeres, menos un niño recién nacido y, una abuela nonagenaria que no caminaba a quien llevaban en una hamaca, y al paso les gritaban “que mueran los godos, los goditos también”. Esto lo contó mi abuela Magdalena – a la sazón de nueve años – que siempre recordó esa nefasta procesión, en la cual iba acompañada por su amiguita Olivia Guardia (luego madre de Iván Zúñiga).

Don Yeyo Solanilla cuenta que a principios de siglo la casa había sido cuartel de Victoriano – o sea que luego que sacaron a las mujeres, ancianos y niños y las expusieron a recibir improperios en la calle, los soldados liberales se tomaron la casa para abandonarla al final de la guerra. En 1950 Don Yeyo alquiló esta casa para la tienda “Carmen”, así llamada porque su familia era devota a la Virgen del Carmen. Cuando la alquiló la casa estaba en un estado de abandono deprimente. El hizo buenas inversiones para adecuarla para la tienda y el hogar de su familia. Quiso comprar la propiedad pero no tuvo éxito y en 1975, mudó la tienda a otra ubicación. El alquiler de la casa era para la familia Herrera y el que lo recibía era don Moisés Tejiera F. gran amigo de infancia de doña Magdalena. Esta casa fue herencia de Luisa Carlota Herrera de Sautor, hermana menor de Magdalena que con el tiempo la vendió.


Foto: Teatro al aire libre que ocupa espacio de la Casona de AMH


Foto: Espacios del Teatro Ex Casona de AMH y del Manguito Ex Casona de los Pezet

En la actualidad el espacio de la casona de San Antonio lo ocupa un teatro al aire libre.

Foto de la casa cerca de la iglesia

La segunda residencia cerca de la iglesia, hoy día Catedral, fue demolida por el gobierno para hacer el ensanche de la avenida central de Penonomé, la Juan Demóstenes Arosemena, bajo cuya Presidencia ocurrió este hecho.

Puede ser qué don Ángel María dejó el barrio de San Antonio permanentemente al ver su casa convertida en un cuartel, y a saber en qué condiciones la dejaron.

FOTO DE LAS HERMANITAS PEZET-HERRERA

Sé que sus nietas, mi mamá Eleonora, sus hermanas Lesbia, Fila y el tío Ricardo, no conocieron la casa de San Antonio, pero sí conocieron la vecina a la Catedral, ya que existen cuentos de visitas al parque hasta las 9 pm cuando don Ángel María las reclamaba al tono de varias palmadas y donde el tío Ricardo vivió cuando cursó su sexto grado en Penonomé (después que no se portaba bien en varias escuelas de la capital y lo llevaron al pueblo donde bajo la tutela de su abuelo resultó ser un excelente y bien portado alumno).

Foto del joven Ricardo T. Pezet-Herrera

Sabemos que don Ángel María compró la casa de la esquina de la Damián Carles y la calle Amador Guerrero al tiempo que perdía su casona ubicada muy cerca de la catedral; eso ocurrió al final de la década de 1930, comienzo de los 40. Como dato interesante, los que visitan hoy día ese espacio verán un monolito dedicado a la memoria de Victoriano Lorenzo – hecho muy irónico ya que don Ángel María, conservador, tuvo que huir de Penonomé para salvar su pellejo, al igual que lo hicieron otros conservadores y dejar atrás a sus mujeres y familia, porque eran perseguidos por Victoriano y sus hombres. ¡Que ironía! – ya que hoy en día ese monolito pareciera estar ubicado donde fue la sala de don Ángel María. Otro dato interesante de esa casa es la que nos brinda su nieto, Ricardo Tomas Pezet Herrera, cuando habla sobre los pisos de mármol de la sala, que eran espectaculares, que él dice que no ha vuelto a ver en otros lados. Asumimos que cuando demolieron la casa, así también se deshicieron de aquella belleza de mármol, y quien sabe adonde fue a parar. Me cuentan que en aquella casona de pisos espectaculares y establos, había un oratorio o una pequeña capilla – cuando castigaban a los niños, los mandaban a la capilla donde los arrodillaban encima de granos de maíz ¡que horror! Así lo dice mi tío Ricardo porque lo sufrió en carne viva. O los mantenían arrodillados (sin o con el maíz) hasta que se tomaran todo el purgante de aceite de castor.

Foto de la casa frente al Parque 8 de Diciembre

La tercera y última en Penonomé, fue la casa que le compró a la familia Carles, ubicada frente al Parque 8 de Diciembre de Penonomé, en la esquina que hoy día es la calle Damián Carles y la calle Manuel Amador Guerrero, ostentando el # 2992.

Esta casa si tiene historia. En 1792 allí nacieron los hermanos Miró Rubini, uno de los ellos luego fue a Sur América a luchar con Simón Bolívar y es el fundador, en Perú, de la familia Miró-Quesada.

La casa fue comprada en 1870 por los hermanos Carles a Máximo Pérez. El último residente de los Carles fue Abelardo Carles, quien se fue con su familia a vivir a Panamá. Hubo entonces un periodo de desuso desde que se fueron los Carles, hasta que la compró Ángel María Herrera.

Magdalena Herrera de Pezet la hereda a la muerte de su padre en 1946. En mayo de 1951 allí funcionaban salones de clase para alumnos del segundo año del colegio Ángel María Herrera. La profesora Elvira Pombo pierde control de su automóvil cuando se estacionaba y choca contra uno de los horcones del portal. Cae el horcón y cae la alfarda, pieza que sostiene el techo y que se apoya en el horcón. Se viene abajo parte del techo, con todas las tejas, estilo dominó, de casi todo el frente que daba hacia el parque, estando adentro en sesión de clase.

Foto del portal derrumbado por la profesora Pombo en 1951
Foto de la casa accidentada

Testigo de este accidente fue Castita Tejeira, hoy día viuda de Carles – secretaria del colegio – que en ese momento se encontraba en la dirección contando la plata de la matricula – acompañada por la aseadora María Fernández Vda. de Bonilla. El profesor de música, Máster, estaba en su hora libre y haló a doña Casta hacia el patio. La plata quedó sobre el escritorio, cubierta de polvo. Todos los que estaban dentro del local salieron huyendo hacia el patio o hacia la calle. Del ruido del techo, a la vecina Rosada Carles de Tejeira casi le da un infarto. Después de este lamentable accidente causado por la profesora Pombo, la casona fue demolida y reconstruida en 1952, perdiéndose así las paredes de quincha que tenían un ancho de menos de medio metro y que databan de más de un siglo. De acuerdo con la foto tomada durante su demolición, don Moisés Tejeira Fernández muestra en sus manos una teja marcada con el año 1821.

Foto de la teja con fecha 1821 sostenida por Moisés Tejeira F.

En su interior aun existen vigas de madera de la construcción original – de más de doscientos años – respuesta que nos dio el señor Ramos, un campesino del área de Coclesito que conoce de maderas, indicando que esas maderas abundaban y eran traídas de las montañas a Penonomé por el rio.

Foto de vigas de madera en la parte interior de la casa

El patio interior, llamado huerto, cercado por un muro de ladrillos de la época colonial

Foto del muro colonial

Su actual dueña es Norita Scott Pezet, nieta de Magdalena, quien la adquirió en 1983. Después remodeló la parte interior siempre manteniendo su fachada colonial.

Ojalá investigaciones posteriores a este escrito aclaren cuando se construyó esta casona.

Hemos podido resumir, de la información recabada de libros del historiador Gaspar Rosas (Q.d.D.G.) quienes fueron sus dueños u ocupantes siendo estos:

1790 Miró Rubini
¿??? Máximo Pérez
1870 – 1927 Hermanos Carles
1927 – 1940 ¿desocupada?
1940 Ángel María Herrera
1946 Magdalena Herrera de Pezet
1983 Norita Scott-Pezet

Fuentes:
Coclé de Natá del historiador Gaspar Rosas.
Archivos parroquiales. El 16 de enero de 1792 nació José Antonio Marcelo Fulgencio de Jesús Gómez hijo legítimo de Gregorio Gómez y Maria Josefa Rubini. Sus padrinos fueron Francisco Rassi y Ana Meymen. Libro cronológico de bautismos en la parroquia San Juan Bautista de Penonomé, Tomo I, 1775 – 1799 página 213 disponible en la Extensión de la Universidad de Panamá en Penonomé. En los archivos parroquiales es la página 60, acta 5.

Nota. (Q.d.D.G.) Significa: Que de Dios Goce

Autora: Norita Scott-Pezet. Todos los derechos reservados. Si Ud. desea copiar algo, comuníquese ANTES con la autora norita.scott.pezet@gmail.com para su aprobación. De lo contrario, Ud. esta plagiando mi trabajo.

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